Cuando el sensor de posición del pedal del acelerador funciona mal, la señal transmitida al calculador del motor puede ser errática o inexistente, lo que provoca fallos perceptibles durante la conducción. El vehículo puede presentar una respuesta lenta o irregular del acelerador, con sacudidas durante la aceleración, pérdida de potencia o activación de un modo degradado que limita el régimen del motor para garantizar la seguridad. La luz del motor también puede encenderse, acompañada de mensajes de alerta en el salpicadero, y el régimen del motor puede variar de forma inesperada, o incluso permanecer al ralentí a pesar de pisar el pedal. Estas anomalías reflejan una mala transmisión de la intención del conductor a la ECU y requieren una rápida verificación para preservar la capacidad de respuesta, la seguridad y el confort de conducción.
